Diseño slow en Portbou

23/09/2014

Apaga el ordenador, haz la maleta para dos días y dos noches con poco equipaje, en el que no falte un ahuyentador de mosquitos, un bañador y unos rotuladores y coge el transporte que tengas más a mano para llegar hasta la frontera. Así podría empezar una historia sobre un fugitivo, y en cierta manera lo es, es el escape por un fin de semana del estrés, la ciudad, las tecnologías y la monotonía. Una cita anual con el diseño, en formato talleres y experiencias con profesionales del sector, en un pueblo, Portbou, en el que parece que no ha pasado ni pasa el tiempo y que cada año acoge durante poco más de 48 horas la Festa del Grafisme.

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¿Y por qué Portbou? Según los organizadores se elegió este pueblo hace ocho años “…para potenciar el aspecto “slow” y por su condición de frontera, como el grafismo: en los márgenes entre el arte y la comunicación, entre la cultura y la empresa, entre la inspiración y la reflexión, entre la ciudad y la naturaleza”.

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Nosotros llegamos el sábado por la mañana, no pudimos estar el viernes en la fiesta que cada año hacen en una casita de pescadores de la playa para inaugurar el encuentro. ¡El año que viene no nos la perdemos!.

A partir del sábado empiezan las experiencias, disfrutamos de una charla en el bosque con Cocolia y muchos mosquitos en la que nos explican el nuevo rumbo que ha tomado el estudio a partir de la crisis, un nuevo enfoque que les ha llevado a disfrutar más de su trabajo. Luego subimos hasta la estación de tren y Run Design nos enseñan proyectos que nunca han llegado a ver la luz, una tertulia melancólica acompañados de las vías de tren y las llamadas y avisos de megafonía.

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A la hora de comer, basta un paseo por el pueblo para encontrarnos con caras conocidas. En poco tiempo la mesa crece y es uno de los mejores momentos para conocer gente e intercambiar reflexiones y anécdotas.

Por la tarde continúan las experiencias de estudios de diseño y se unen los talleres. Impresión artesanal, tipografía con tipos móviles, caligrafía con plumas hechas con cañas y darle un poco al coco para idear la etiqueta de navidad del vermut Morro Fi. También hay espacio para exposiciones de carteles protesta o para la Gráfica Canalla de Óscar Guayabero, para instalaciones efímeras de Gus, que nos van sorprendiendo por las calles de Portbou o incluso un confesionario móvil de Tropèl para que te absuelvan de tus pecados.

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Antes de cenar, una conferencia, la de Alain Le Quernec, un diseñador y catedrático del arte que desde el año 62 no ha parado de crear carteles de temática cultural, social y sobre todo política.

El sábado acaba con un guateque en un teatro que evoca a épocas mejores, en el que Jaume Pujagut nos deleita con sus mejores vinilos. Una fiesta en la que todo puede pasar, como las actuaciones de Boris Michael o un striptease improvisado.

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Al día siguiente, domingo, queda escuchar y participar en alguna experiencia a la que llegar a tiempo si no se nos pegan las sábanas, y a un vermut de despedida para acabar diciendo, ens veiem a la propera festa!

Un único inconveniente, el tiempo en Portbou tampoco se para y no pudimos acudir al resto de experiencias que se dieron cita en esta edición: Booleans, Bendita Gloria, Ladyssenyadora, The Art of Many y Opisso Studio.

Y es que la Festa del Grafisme es slow pero no hay tiempo para aburrirse.

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